Se conoce como carga rápida el nombre genérico que reciben varias tecnologías similares cuyo objetivo es cargar una batería a una velocidad mayor a la habitual. En el caso de los smartphones, algunos fabricantes están incluyendo esta función en sus dispositivos como solución para minimizar los tiempos de carga del teléfono, consiguiendo recuperar hasta el 30% de su carga en poco más de 5 minutos de carga.

El funcionamiento de la misma es sencillo, éste se basa en un simple principio eléctrico en el que se utiliza más voltaje y amperaje para acelerar la carga de la batería. Los cargadores con función de carga rápida se sincronizan con el dispositivo y un algoritmo establece y varía la potencia de la carga en función del nivel que tenga la batería en ese momento. Así, se emplea la máxima potencia si la batería está baja y se ralentiza progresivamente cuando se acerca a la carga completa, consiguiendo que se cargue en el menor tiempo posible y con total seguridad.

De este modo, la carga rápida no se realiza de forma lineal, sino que solo se aplica en la franja de entre el 1 y el 80% de la capacidad de la batería. Una vez superado ese porcentaje, la carga rápida se desactiva y se completa cargando el dispositivo hasta el 100% con un voltaje normal. Por ese motivo, en algunos modelos se tarda menos en llegar hasta el 80% de la carga que en completarla hasta el 100%. Esta ralentización final en la carga protege a la batería de sobrevoltajes y otras anomalías y contribuye a mantener la batería de tu smartphone en buenas condiciones por más tiempo.

Actualmente algunas marcas como Huawei, Samsung, LG, Sony Xperia, HTC, Xiaomi o Motorola, entre otros están implantando la carga rápida en sus últimos modelos de smartphones para mejorar la experiencia de usuario.